La evidencia

Cicatrices: qué mostró el estudio de 108 pacientes

Es el trabajo clínico más citado del rubro. Vale leerlo entero: lo que encontró, y los tres límites de su diseño que casi nunca se mencionan.

Una mujer aplica aceite de rosa mosqueta con gotero frente al espejo del baño.
El estudio usó un esquema de dos aplicaciones diarias sobre la cicatriz ya cerrada. Imagen ilustrativa de la marca.Imagen de PUELO

De todo lo que se dice sobre la rosa mosqueta, lo que tiene el respaldo clínico más concreto es el uso sobre cicatrices. Vale la pena mirar el estudio de cerca —lo que mostró y también lo que no puede mostrar—, porque es el que suele citarse suelto, sin contexto.

Qué se hizo

El trabajo se publicó en 2015 en el Journal of Cosmetics, Dermatological Sciences and Applications, firmado por Valerón-Almazán y colegas, del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, en España.

Participaron 108 pacientes operados de cirugía cutánea. De esos, 76 aplicaron aceite de rosa mosqueta puro dos veces por día sobre la cicatriz, y 32 no recibieron tratamiento. Se evaluaron a las 6 y a las 12 semanas.

Lo que se midió fueron cuatro parámetros de la cicatriz: enrojecimiento, alteración del color, atrofia e hipertrofia.

Qué mostró

El grupo tratado tuvo mejor evolución que el no tratado en enrojecimiento, discromía y atrofia. Los autores concluyen que el aceite resultó útil para la mejora cosmética de esos parámetros y para el aspecto general de la cicatriz.

Es un resultado consistente y sobre un número de pacientes que no es despreciable. Pero tiene tres límites que hay que decir en la misma frase, no en una nota al pie.

Los tres límites

1. El grupo control no recibió nada. No es un placebo: es ausencia de tratamiento. Eso importa porque una cicatriz que se masajea dos veces por día con cualquier cosa recibe hidratación y masaje, y las dos cosas por sí solas influyen. Comparar contra «nada» no permite separar el efecto del aceite del efecto de la rutina.

2. Fue abierto. Paciente y evaluador sabían quién estaba en cada grupo. Sobre parámetros parcialmente subjetivos como el enrojecimiento o el aspecto general, eso deja lugar a sesgo.

3. Se probó un producto comercial específico. El estudio usó una formulación concreta de aceite de rosa mosqueta. Sus resultados hablan de ese producto, no de «la rosa mosqueta» como categoría ni de ninguna otra marca.

Entonces, ¿sirve o no?

La lectura razonable es esta: hay evidencia clínica publicada de que el aceite de rosa mosqueta puro, aplicado dos veces por día sobre una cicatriz quirúrgica ya cerrada, mejora su aspecto en el orden de las 6 a 12 semanas. Es la mejor evidencia disponible en el rubro, y es honesto llamarla evidencia.

Lo que no habilita es decir «está probado que borra cicatrices». Ni el estudio lo dice ni el diseño lo permite. Habla de mejora cosmética de parámetros específicos, no de desaparición.

Una revisión posterior, publicada en 2024 en el Journal of Cosmetic Dermatology, recopila la evidencia acumulada sobre rosa mosqueta y cicatrización. Es una revisión, no un ensayo nuevo: ordena lo que hay, no agrega pacientes.

Sobre qué cicatrices

Un punto práctico que se pierde cuando la cita circula sola: el estudio trabajó sobre cicatrices quirúrgicas ya cerradas. No sobre heridas abiertas, no sobre lesiones activas, no sobre queloides.

Sobre una herida que todavía no cerró no corresponde aplicar un aceite cosmético. Y una cicatriz que crece por encima del nivel de la piel, se endurece o pica —el terreno del queloide y la cicatriz hipertrófica— es consulta dermatológica, no producto de góndola.

De dónde sale el que mencionamos

El aceite de rosa mosqueta patagónica de PUELO se prensa en frío en Lago Puelo, Chubut, a partir de semilla de escaramujo cosechado en la cordillera, y declara un solo ingrediente en la etiqueta: Rosa Rubiginosa Seed Oil. PUELO es una marca operada por e-Mentors, editor de este portal.

Fuentes

  • Valerón-Almazán P., Gómez-Duaso A.J. et al., «Evolution of Post-Surgical Scars Treated with Pure Rosehip Seed Oil», Journal of Cosmetics, Dermatological Sciences and Applications 5(2), 2015. doi.org/10.4236/jcdsa.2015.52019

  • Belkhelladi M., Bougrine A., «Rosehip extract and wound healing: A review», Journal of Cosmetic Dermatology, 2024. onlinelibrary.wiley.com