Cómo se hace

El aceite de rosa mosqueta sale de la semilla, no de la pulpa

El escaramujo tiene dos partes y de cada una sale algo distinto. Entender cuál es cuál explica el rendimiento, el precio y por qué existe tanta adulteración.

Macrofotografía de una sola semilla de escaramujo sobre fondo negro, de color hueso con vetas anaranjadas.
Una semilla de escaramujo. De acá sale el aceite; la pulpa roja que la rodea va al té y a la mermelada.Alexander Klepnev / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

Es de las confusiones más comunes del rubro, y explica de entrada por qué un frasco chico de aceite de rosa mosqueta cuesta lo que cuesta.

El escaramujo —el fruto rojo anaranjado que queda cuando la flor se marchita— no es una fruta cualquiera. Tiene dos partes bien distintas, y de cada una sale un producto diferente.

La pulpa y la semilla hacen cosas distintas

La pulpa es la parte carnosa de afuera. Es la que concentra la vitamina C, y es la que va al té, a la mermelada y a los suplementos. Cuando alguien dice que la rosa mosqueta tiene muchísima vitamina C, está hablando de la pulpa.

Las semillas están adentro, rodeadas de unos pelitos que pican —cualquiera que haya abierto un escaramujo con la mano lo sabe—. De ahí sale el aceite. Se separan de la pulpa, se secan y se prensan.

Esto tiene una consecuencia directa: el aceite de rosa mosqueta prácticamente no aporta vitamina C. La vitamina C es hidrosoluble y se queda del lado de la pulpa. Si un producto es un aceite y promete vitamina C como activo principal, o le agregaron un derivado aparte, o está confundiendo las dos partes del fruto.

Por qué rinde poco

Una semilla es una fracción del peso del fruto, y de esa semilla se extrae solo una parte en aceite. Para llenar un frasco de 30 ml hace falta bastante fruta, y esa fruta se junta a mano, escaramujo por escaramujo, en arbustos espinosos y durante una ventana corta del año.

Ahí está el piso de precio real del producto. No es un margen inventado: es el costo de juntar la materia prima.

Y es también la razón por la que existe la adulteración. Cuando un aceite de mosqueta aparece a un precio que no cierra con ese trabajo, lo más probable es que el frasco tenga otra cosa adentro —típicamente aceite de almendras o de girasol con un poco de extracto—. La cuenta simplemente no da de otra manera.

Qué queda en el aceite

Lo que se obtiene del prensado en frío de la semilla es un aceite con más del 77% de ácidos grasos poliinsaturados. La revisión de composición publicada en Scientia Agropecuaria desglosa el perfil: alrededor de 43% de ácido linoleico (omega 6), 36% de linolénico (omega 3) y 13% de oleico (omega 9).

Esa proporción de poliinsaturados es alta incluso comparada con otros aceites vegetales, y es lo que define su comportamiento sobre la piel: absorbe rápido, no queda pesado, y a la vez es lo que lo vuelve delicado —los poliinsaturados se oxidan con la luz y el calor, y por eso el envase y la conservación importan más que en otros aceites.

Cómo se nota en el frasco

Un aceite de semilla prensado en frío y sin refinar conserva color y olor. Es ámbar anaranjado o rojizo, y tiene un aroma herbal y terroso que se va a los pocos minutos de aplicarlo.

El refinado —que abarata la producción— le saca el color y el olor. Un aceite de mosqueta transparente y sin aroma no es necesariamente falso, pero sí pasó por un proceso que le sacó parte de lo que lo distinguía.

Y si huele a rosas, no es la mosqueta: es fragancia agregada. La flor y el fruto no huelen así.

De dónde sale el que mencionamos

El aceite de rosa mosqueta patagónica de PUELO se prensa en frío en Lago Puelo, Chubut, a partir de semilla de escaramujo cosechado en la cordillera, y declara un solo ingrediente en la etiqueta: Rosa Rubiginosa Seed Oil. PUELO es una marca operada por e-Mentors, editor de este portal.

Fuentes